30 Minutos


En 2010, se publicó erróneamente en los medios que media hora de uso de teléfono móvil por día aumentaba el riesgo de cáncer, pero esto se debió a una interpretación errada de los resultados del proyecto INTERPHONE que abarca 13 países. La falsa declaración se basa sobre un subconjunto de resultados de un grupo muy pequeño de pacientes de cáncer en el estudio, que informaron que usaban su teléfono móvil durante más de 12 horas por día (no 30 minutos por día), lo cual es muy improbable. Los estudios de validación y seguimiento de INTERPHONE hallaron evidencia de que las personas a las que se había diagnosticado tumor cerebral tendían a sobredimensionar su historia de uso de teléfonos móviles y que este 'sesgo de recordación' era aún más probable si las personas percibían que el uso de teléfonos móviles se asociaba a tumores cerebrales, tal como se especulaba ampliamente en los medios. Debido a estos sesgos potenciales, los investigadores de INTERPHONE específicamente advirtieron que era contraproducente focalizarse en los valores más extremos: "En lugar de focalizarse en los valores más extremos, la interpretación debería descansar sobre el equilibrio general de evidencia." Los resultados generales del estudio - que incluyeron el subconjunto de 'usuarios muy frecuentes'- revelaron que no había vínculo entre los dos tipos más comunes de cáncer cerebral y el uso de teléfonos móviles: "En general, no se observó ningún aumento en el riesgo de glioma o meningioma con el uso de teléfonos móviles." La mención de los 30 minutos es una mala interpretación de la cantidad de uso informada por los usuarios con más consumo de telefonía móvil en la encuesta INTERPHONE, todos los cuales informaron un uso en toda su vida de más de 1640 horas durante 10 años, lo cual corresponde a aproximadamente media hora por día. Pero este es simplemente un punto de corte para los 'usuarios de mayor uso' en el estudio y, como ya se dijo, los pacientes en este grupo informaron mucho más que 1640 horas durante toda su vida y es probable que esta exageración (es decir, una improbable cantidad de más de 12 horas por día de uso real) haya causado la falsa asociación, que no fue comprobada en los resultados combinados generales. Desafortunadamente, un estudio de este tamaño e importancia que no encontró un vínculo general debería haber ayudado a disipar las preocupaciones de algunas personas, pero la mala información prematura de algunos resultados selectivos y sesgados puede haber aumentado las preocupaciones.